Arauca le teme a una arrinconada del ELN

lasillavacia.com

Aunque a finales de agosto el jefe máximo del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista alias ‘Gabino’ dijo que esa guerrilla iba a respetar las zonas de concentración de las Farc, en Arauca, donde esa guerrilla es más fuerte, algunos conocedores vieron su comunicado más como una advertencia. La declaratoria del paro armado que hizo esta guerrilla en seis departamentos desde hoy hasta el jueves les da la razón.

La Defensoría del Pueblo ayer confirmó que solo en las dos últimas semana el ELN perpetró 16 acciones violentas, pero la sospecha inicial se debía a que en marzo y en agosto asesinaron en Arauca dos comunistas -la corriente que en Colombia ha tenido una afinidad con las Farc- y el ELN ya reconoció estar detrás de uno de estos dos crímenes.

Por eso Carlos Lozano, el director del semanario comunista La Voz, publicó el 2 de septiembre una carta que continuó el sábado pasado dirigida a Gabino en la que le recuerda que “no pueden repetirse” los asesinatos de simpatizantes de esa corriente de izquierda.

“Lo peor, compañero Nicolás, es que aún en Arauca el ELN sigue asesinando comunistas. Son crímenes cobardes contra gente inerme y desarmada. Usted debe ordenar que se suspendan esos actos viles”, dice uno de los apartados de la carta.

Además de los asesinatos y el paro armado, los antecedentes de la guerra entre las las Farc y ELN que durante cinco años golpeó a los araucanos, han atizado el temor de la gente de que a raíz de las dos zonas de concentración para las Farc en las veredas de Filipinas y Bocas del Ele, la población que apoya el proceso de paz termine siendo castigada por el ELN.

No quieren que la historia se repita

Desde los años 80 las Farc y el ELN han operado en Arauca. Según varios campesinos y líderes sociales con los que habló La Silla, desde finales de 2014, cuando las Farc declararon su cese unilateral de fuego con ocasión de la negociación en La Habana, la gente empezó a vivir más tranquila y esperanzada en que podría recobrar la tranquilidad por completo.

Sin embargo, en medio de la campaña por el plebiscito y a contados 15 días de que los frentes 10 y 45 de las Farc que operan en el departamento se comiencen a concentrar, la gente está asustada por cómo pueda proceder el ELN.

Nos metieron a todos en el mismo talego. Una cosa es que compartamos ideales políticos con las Farc y otra cosa es que seamos uno más de sus filas

LÍDER COMUNISTA

Un líder de la región que está promoviendo el SÍ, le dijo a La Silla que parte de su equipo ya está reconsiderando hacerle campaña a favor de los acuerdos porque en Arauca ha empezado a tomar fuerza la idea de que el frente Domingo Laín no ve con buenos ojos el proceso de paz.

“Como ellos (Frente Domingo Laín) no se pronuncian, nuestro termómetro son sus bases sociales y ¿cómo los vemos? muy apáticos. Ni por el Sí ni por el No. Y los que sí van por el Sí, hacen muchas críticas”, dijo otra fuente.

Un líder comunista de Arauca le dijo a La Silla algo muy parecido. “Aquí están demostrando que tienen su reserva a la existencia de las zonas de normalización porque consideran que es una traición. Ahora, Gabino pudo haber dicho que no se van a meter con el proceso pero aquí hasta que no hable ‘Pablito’ (comandante del Frente Domingo Laín) no hay nada escrito”. Con el paro armado, convocado con ocasión del aniversario del frente ‘Domingo Laín’, el poderoso jefe guerrillero parece haber hablado.

El Frente Domingo Laín, comandado por ‘Pablito’ y que es el más poderoso del ELN con cerca de 500 combatientes (los que están armados) y 1500 milicianos (los que se mueven entre la población), ha engrosado desde 1980 sus filas con gente de la región y con la bandera de no permitir la exploración petrolera por parte de las multinacionales.

Como gran parte del poder del ELN en la región no obedece tanto a su poderío militar como a lo que se llama su “Frente Amplio”, integrado por organizaciones y líderes civiles pero que trabajan de manera orgánica con la guerrilla, cuando el ELN se enfrentó a las Farc por el control de las rentas ilegales del departamento lo que hicieron ambas guerrillas fue matar y desplazar a los líderes campesinos del otro bando, sus bases sociales.

“El problema es que nos metieron a todos en el mismo talego. Una cosa es que compartamos ideales políticos con las Farc y otra cosa es que seamos uno más de sus filas”, le dijo un miembro del partido comunista en Arauca a La Silla.

La guerra llegó hasta el punto de que se crearon fronteras invisibles en Arauca y los campesinos no se podían mover dentro del departamento, ni siquiera para vender sus productos, por miedo a ser asesinados.

“Fue un golpe muy duro porque eran dos guerrillas, dos ejércitos de izquierda que se supone combaten por el pueblo y lo que estaban haciendo era matándonos”, le dijo un campesino a La Silla.

 A eso se sumó que  el Ejército se alió con el ELN para acabar con las Farc, según lo documentaron en la zona, y como consecuencia, se produjeron las detenciones masivas del Ejército en las que según las denuncias cayeron inocentes bajo el argumento de ser colaboradores de la guerrilla.

En 2010, después de cinco años, el ELN y las Farc llegaron a una tregua y la relativa calma volvió.

El terror

Hasta este año, en el que ese frente ha sacudido el departamento de tal forma que tres líderes de la región le dijeron a La Silla que desde la época del enfrentamiento entre guerrillas, el ELN no se había mostrado tanto.

El hecho de que el Ejército vaya a estar allá supuestamente protegiendo a las Farc no quiere decir que ya no son los enemigos de los otros

LÍDER CAMPESINO

Solo en los últimos tres meses atentaron tres veces contra el oleoducto de Caño-Limón; en redadas contra patrullas y batallones del Ejército y la Marina asesinaron a 8 militares (uno de ellos un sargento) y dejaron 10 heridos; y además, atentaron contra el aeropuerto de Saravena.

Según cifras de la Fundación Paz y Reconciliación, a marzo de este año el  Domingo Laín sumaba 97 ataques, cuando en todo el 2015 la cuenta se quedó en 91.

Esto, como lo contó La Silla, es una forma de presión del ELN para buscar que el Gobierno vuelva a la mesa de diálogo, suspendida ante la negativa de la guerrilla de suspender el secuestro.

Sin embargo, para tres líderes sociales del departamento, también es una muestra del descontento que tiene esa guerrilla con la instalación de las dos zonas veredales en el departamento donde se hará el proceso de dejación de armas por parte de las Farc.

Por eso, entre la población ya hay recelo por las fuerzas militares que están llegando a la región (680) y los que llegarán para cuidar el perímetro externo de las zonas de concentración, pues no saben cómo va a reaccionar el ELN.

“El hecho de que el Ejército vaya a estar allá supuestamente protegiendo a las Farc no quiere decir que ya no son los enemigos de los otros (ELN)”, le dijo a La Silla un campesino de Filipinas, una de las veredas donde se concentrarán las Farc.

Aunque solo una fuente nos dijo que el ELN ya ha empezado a copar los espacios que está dejando las Farc en Arauca, otras dos fuentes advirtieron que ante la falta del Estado, en las veredas en las que las Farc ha hecho fuerte presencia, la gente ya está empezando a sentirse desprotegida.

“Por acá nunca se veían robos porque al que cogían en esas ahí mismo las Farc se la llevaban a bolear machete tres meses y si volvía a hacerlo le tocaba irse. Ahora está apareciendo gente que a robar, que a pelear con otros por plata, así de la nada”, le dijo a La Silla un habitante de Puerto Jordán, uno de los centros poblados veredales más grandes de Arauca.

Este vacío de Estado y de ‘justicia’ (así sea tan arbitraria como la que impartían las Farc), le puede abrir espacios al ELN para que empiece a controlar las zonas que está dejando la guerrilla de Timochenko.

Si, además, los líderes de esos territorios comulgan con la dejación de armas podrían quedar contra las cuerdas. Este temor quedó expresado el fin de semana antepasado en uncomunicado firmado por cuatro de las más grandes organizaciones cívicas de Arauca en el que reiteran la necesidad de que ELN y Gobierno se sienten a negociar y piden que la guerra entre guerrillas no se repita.

“Es una especie de SOS porque sí, ya estamos asustados”, nos dijo uno de los que participó en la redacción del comunicado.

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