El más reciente reporte del IDEAM para la jurisdicción de la Orinoquía, bajo competencia de Corporinoquia, evidencia una disminución en las alertas por incendios de cobertura vegetal, aunque persisten riesgos asociados a crecientes hídricas y deslizamientos de tierra en distintos puntos de la región.
De acuerdo con el informe, solo el 2% del territorio se mantiene en alerta amarilla por incendios de cobertura vegetal, concentrada en el municipio de Puerto Carreño, en el departamento de Vichada. Esta reducción representa un alivio frente a semanas anteriores, marcadas por condiciones secas y mayor presión sobre los ecosistemas.
Sin embargo, el reporte advierte que las alertas hidrológicas continúan vigentes. El 11% del territorio permanece en alerta amarilla, con afectación en municipios de Casanare, Boyacá y Cundinamarca, mientras que un 2% se encuentra en alerta naranja, correspondiente al municipio de Monterrey, en Casanare, donde persiste el riesgo por crecientes súbitas y variaciones en los niveles de los ríos.
En cuanto a la amenaza por deslizamientos de tierra, el informe señala que el 4% del territorio está en alerta amarilla, con incidencia en Fortul, en Arauca, y Pajarito, en Boyacá. De manera paralela, otro 4% permanece en alerta naranja, especialmente en Cubará, Boyacá, y Saravena, Arauca, zonas con alta susceptibilidad por saturación de suelos y características geográficas.
Corporinoquia advirtió que, aunque las condiciones climáticas han favorecido la reducción del riesgo por incendios, las prácticas humanas siguen siendo un factor determinante en la generación y agravamiento de emergencias ambientales, particularmente durante los primeros meses del año. La quema para adecuación de terrenos, la deforestación, la expansión de cultivos y el uso inadecuado del suelo continúan incrementando la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las comunidades.
Ante este panorama, la autoridad ambiental reiteró el llamado a las administraciones municipales, a los Consejos de Gestión del Riesgo y a la ciudadanía, para fortalecer las acciones de prevención, monitoreo y control, con el fin de reducir impactos ambientales y proteger la vida en una región altamente sensible como la Orinoquía.








