El Congreso de Perú aprobó la noche del jueves la destitución de la presidenta Dina Boluarte por “incapacidad moral permanente”, tras una sesión extraordinaria que puso fin a su mandato.
La decisión fue adoptada con 124 votos a favor, ninguno en contra y sin abstenciones, consolidando una mayoría que no dejó margen para apelaciones. Boluarte no asistió al debate ni presentó descargos, lo que los legisladores interpretaron como una renuncia tácita a su derecho de defensa.
De acuerdo con la Constitución peruana, ante la ausencia de vicepresidentes, el cargo fue asumido de forma temporal por José Jerí, presidente del Congreso, quien fue juramentado como mandatario interino para completar el periodo presidencial hasta las elecciones generales de 2026.
La destitución de Boluarte ocurre en medio de una crisis institucional y de seguridad que se ha agravado en los últimos meses. Entre enero y agosto de este año, las autoridades registraron más de 6.000 homicidios, una cifra récord que refleja el deterioro del orden público y el avance del crimen organizado.
El Parlamento justificó su decisión en los cuestionamientos éticos y políticos contra Boluarte, incluyendo investigaciones por presunta corrupción y el caso conocido como “Rolexgate”, relacionado con la adquisición de joyas de lujo no declaradas.
Con la salida de Boluarte, Perú enfrenta nuevamente un cambio abrupto en el poder, en un contexto de inestabilidad que se mantiene desde la destitución de Pedro Castillo en 2022.







