El Banco de la República decidió este viernes subir su tasa de interés de referencia en 100 puntos básicos, de 9,25 % a 10,25 %, en la primera reunión de la junta directiva de 2026. Es el primer aumento en casi tres años y fue más fuerte de lo que esperaba la mayoría de los analistas, que proyectaban un alza de 50 puntos básicos.
La decisión fue adoptada por una junta dividida: cuatro codirectores votaron a favor del aumento de 100 puntos básicos, mientras que otros tres preferían un ajuste menor o dejar la tasa quieta.
¿Cuáles fueron las causas?
El banco central justificó el giro en su política monetaria en tres frentes principales:
Inflación todavía alta: la inflación anual a diciembre se ubicó alrededor de 5,1%, lejos de la meta de 3% del emisor, y la inflación “básica” (sin alimentos ni regulados) también repuntó.
Expectativas desancladas: las proyecciones de inflación para finales de 2026 subieron de cerca de 4,1% a alrededor de 6,3–6,5%, lo que para el Banco de la República es una señal de pérdida de credibilidad sobre el regreso a la meta.
Salario mínimo y presiones internas: el aumento del salario mínimo para 2026, cercano al 22–23%, eleva los costos laborales y tiende a trasladarse a precios, sobre todo en servicios altamente indexados.
A esto se suma un contexto de mayores riesgos fiscales y externos: el banco ha advertido por el aumento del déficit en cuenta corriente y la incertidumbre asociada a la financiación del presupuesto, más aún después de la suspensión de la emergencia económica por parte de la Corte Constitucional, que dejó en el aire parte de los ingresos tributarios del Gobierno.
Reacciones del Gobierno y los analistas
El Gobierno expresó abiertamente su desacuerdo. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien se sienta en la junta del Banco, declaró que la decisión es “equivocada” y no corresponde a la realidad de la economía, advirtiendo que el encarecimiento del crédito puede afectar el consumo y el crecimiento. El presidente Gustavo Petro también ha venido presionando desde hace meses por tasas más bajas.
En contraste, varios analistas consideran que el banco estaba prácticamente obligado a enviar una señal fuerte para tratar de contener las expectativas de inflación, aun a costa de frenar algo más la actividad económica. Algunos modelos de mercado incluso proyectan que, si la inflación no cede, la tasa podría acercarse al 11% más adelante en el año.
¿Qué efectos puede tener?
En términos prácticos, la subida de la tasa de política monetaria significa:
Créditos más caros: se encarecen las tasas de interés que los bancos cobran en créditos de consumo, tarjetas de crédito y, dependiendo de la modalidad, también en créditos hipotecarios y empresariales de tasa variable.
Menos impulso al consumo y la inversión: hogares y empresas tienden a aplazar compras financiadas y nuevos proyectos, lo que enfría la demanda interna y, con ello, la presión sobre los precios.
Mayor atractivo del ahorro en pesos: los rendimientos de CDT y otros instrumentos de renta fija suelen ajustarse al alza, lo que incentiva a algunos hogares e inversionistas a ahorrar más.
El Banco de la República insiste en que su mandato principal es controlar la inflación, incluso si eso implica aceptar un crecimiento económico algo menor en el corto plazo. El rumbo de las tasas en los próximos meses dependerá de cómo evolucionen la inflación efectiva, el impacto del salario mínimo, la situación fiscal y el entorno internacional.








