La controversia política entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el candidato presidencial Iván Cepeda escaló este miércoles luego de los señalamientos surgidos por un mural pintado en inmediaciones de la vivienda del exmandatario en Rionegro, Antioquia, hecho que Uribe calificó como un acto de intimidación y hostigamiento.
La reacción de Cepeda se produjo luego de que Uribe lo señalara públicamente como uno de los presuntos responsables de lo ocurrido, tras la aparición de un mural con la cifra de 7.837 casos de falsos positivos, dato recientemente actualizado por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). El expresidente aseguró que un grupo de personas llegó hasta el sector cercano a su residencia mientras su esposa permanecía sola en la vivienda, situación que lo llevó a suspender compromisos políticos en Medellín para regresar al lugar.
A través de su cuenta en X, Iván Cepeda rechazó los señalamientos y sostuvo que lo ocurrido correspondió a una manifestación cultural impulsada por jóvenes y víctimas del conflicto. “A Uribe le duele la verdad y la ruptura de su hegemonía autoritaria en Antioquia. Ayer, en forma amenazante, respondió a un acto cultural de los jóvenes y las víctimas la pintura de un mural en la vía que conduce a una de sus numerosas haciendas”, expresó el candidato presidencial.
Cepeda también hizo referencia a los recientes hallazgos de la JEP sobre ejecuciones extrajudiciales, insistiendo en que el debate debe darse alrededor de la verdad judicial y la memoria histórica. Además, envió un mensaje al exmandatario señalando que “la ira y el odio no conducen a ningún lado”.
La polémica también generó reacciones dentro del Centro Democrático. La candidata presidencial Paloma Valencia respaldó la versión de Uribe y responsabilizó políticamente al Pacto Histórico y a Cepeda de lo sucedido. Según manifestó, el episodio no correspondería únicamente a una actividad artística, sino a un hecho que, en su criterio, tuvo intención de intimidación política.
Por su parte, sectores afines al progresismo han señalado que el muralismo se desarrolló a una distancia considerable de la residencia del expresidente y negaron que existiera una acción dirigida contra Uribe o su familia. Las posiciones encontradas sobre lo ocurrido se conocen a pocos días de las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo.








