El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría ordenar la destrucción de la isla de Jark, principal terminal petrolera de Irán, si no se alcanza un acuerdo para poner fin al conflicto en Oriente Medio y reabrir el estrecho de Ormuz.
El pronunciamiento se dio a través de su red Truth Social, donde también aseguró que su gobierno mantiene “conversaciones serias” con un nuevo liderazgo iraní, al que calificó como más dispuesto al diálogo, aunque sin entregar detalles sobre los avances.
La advertencia se produce en el marco de una escalada militar que inició el pasado 28 de febrero, tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Desde entonces, el conflicto se ha extendido a varios frentes en la región, incluyendo operaciones en Líbano contra el grupo Hezbolá.
En paralelo, el mercado energético ha reaccionado al aumento de tensiones. El precio del petróleo Brent superó los 115 dólares por barril durante la jornada más reciente, impulsado por el bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Además de la isla de Jark, Trump mencionó posibles ataques contra infraestructura energética clave en Irán, como plantas eléctricas, pozos petroleros y sistemas de desalinización. Expertos han señalado que este tipo de acciones podrían generar implicaciones bajo el derecho internacional humanitario, al involucrar instalaciones de carácter civil.
En el plano militar, Estados Unidos ha reforzado su presencia en la región con el despliegue de un buque de asalto anfibio y un grupo naval con cerca de 3.500 efectivos, en medio de un escenario que mantiene alta la incertidumbre internacional.
Mientras tanto, países como Egipto han solicitado la intervención diplomática de Washington para buscar una salida al conflicto. El presidente Abdel Fattah al Sisi pidió públicamente a Trump que lidere esfuerzos para detener la guerra, en medio de preocupaciones regionales por la expansión del enfrentamiento.
En el terreno, los ataques continúan. Según organizaciones que monitorean el conflicto, se han registrado miles de bombardeos en el último mes, mientras que en Irán se reportan afectaciones a infraestructura eléctrica y episodios de apagones en distintas zonas.
El desarrollo del conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional, tanto por su impacto humanitario como por sus efectos en la estabilidad energética global.









