La muerte de Brayan Rayo Garzón, un joven colombiano de 26 años bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), volvió a poner bajo atención las condiciones de salud mental y atención médica en centros de detención migratoria de ese país.
El colombiano, quien había emigrado a Estados Unidos en 2023 y permanecía detenido en el condado de Phelps, Misuri, fue encontrado sin vida el 8 de abril de 2025, luego de permanecer aislado tras resultar positivo para COVID-19. De acuerdo con reportes conocidos a través de medios internacionales y una investigación de la agencia Associated Press (AP), el joven habría solicitado asistencia psicológica y autorización para comunicarse con su madre antes de morir.
Según la información divulgada, Brayan Rayo Garzón acostumbraba hablar diariamente con su madre, Adriana Garzón, con quien mantenía contacto permanente. Sin embargo, el aislamiento habría interrumpido esa comunicación. El caso tomó relevancia después de conocerse que el joven dejó mensajes escritos en inglés y español solicitando ayuda emocional y una llamada telefónica.
La situación fue expuesta recientemente por la cadena internacional Deutsche Welle (DW), que citó hallazgos de Associated Press relacionados con presuntas fallas en la atención médica y psicológica dentro de algunos centros de detención migratoria. Entre los aspectos señalados figuran retrasos en evaluaciones médicas, limitaciones de personal especializado y cancelación de consultas de salud mental.
Murió en aislamiento tras suplicar hablar con su madre
— DW Español (@dw_espanol) May 27, 2026
Brayan Rayo Garzón, un joven colombiano retenido en un centro de detención del ICE pidió atención psicológica y una llamada a su madre, pero fue ignorado.
Horas después, fue encontrado inconsciente en su celda. Su caso… pic.twitter.com/SYGwtrWXyK
El caso también tuvo repercusiones políticas en Colombia. El presidente Gustavo Petro solicitó a la Cancillería presentar una nota diplomática ante el Gobierno de Estados Unidos, mientras distintos sectores han pedido revisar las condiciones de custodia y atención de migrantes privados de la libertad.
Por ahora, el caso continúa generando cuestionamientos sobre los protocolos de salud mental y acompañamiento a migrantes detenidos en centros de ICE, especialmente en situaciones de aislamiento o vulnerabilidad emocional.









