La senadora Andrea Padilla denunció en entrevista con 6AM de Caracol Radio que ya serían 16 los caimanes llaneros o cocodrilos del Orinoco muertos en medio de la controversia por las condiciones de cuidado de ejemplares ubicados en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, el Parque Merecure y la Universidad de los Llanos, en el Meta.
De acuerdo con la congresista, el Ministerio de Ambiente habría sido advertido desde hace un año sobre la situación de los animales. Según la denuncia, estos enfrentaron periodos prolongados sin alimentación suficiente, hacinamiento y falta de atención médica. Padilla señaló que la Universidad Nacional informó en mayo de 2025 al Ministerio que los recursos de alimentación solo alcanzarían hasta septiembre de ese año para cerca de 350 ejemplares que permanecían con vida en esos puntos de manejo.
La senadora también cuestionó la respuesta inicial del Ministerio de Ambiente, que atribuyó varias muertes a causas naturales. Según Padilla, esa explicación resulta insuficiente, pues habría casos asociados a problemas de salud, agresiones entre individuos y condiciones de estrés derivadas del hacinamiento y del manejo inadecuado. La congresista afirmó además que la Procuraduría revisa la responsabilidad de las entidades vinculadas al programa de conservación y que la Fiscalía abrió noticia criminal por las muertes.
El caso ha generado preocupación porque el caimán llanero, cuyo nombre científico es Crocodylus intermedius, es una de las especies más amenazadas de la Orinoquía. También conocido como cocodrilo del Orinoco, habita principalmente en ríos y llanuras inundables de Colombia y Venezuela, y se encuentra clasificado en peligro crítico de extinción.
Consultada sobre este fenómeno, la Fundación Corocoras advirtió que la situación debe leerse en un contexto más amplio: la especie ya venía enfrentando una disminución progresiva de sus poblaciones silvestres en la Orinoquía, por la pérdida y transformación de hábitats, la presión humana sobre los ríos, el saqueo de nidos y la baja presencia de individuos maduros en vida libre. La organización recordó que, con el apoyo de expertos como el biólogo Fernando Anzola, se ha llamado la atención sobre la crítica situación del caimán llanero y sobre la necesidad de proteger tanto los ejemplares en cautiverio como los corredores naturales donde podría recuperarse la especie.
Para la Fundación, el hecho de que animales mantenidos bajo cuidado humano —precisamente para preservar la especie y avanzar en procesos de repoblamiento— estén muriendo o deteriorándose por presunta desatención institucional agrava la preocupación. No se trataría solo de un problema administrativo, sino de una falla con consecuencias directas sobre una especie que ya tiene muy pocos individuos reproductivos en sus hábitats naturales.
El Ministerio de Ambiente, por su parte, informó que lidera un plan de acción técnico e institucional para fortalecer la recuperación, conservación y liberación del caimán llanero. Entre las medidas anunciadas están el aumento de la alimentación de los ejemplares bajo cuidado humano, la convocatoria a espacios técnicos con autoridades ambientales, universidades y expertos, la definición de rutas de liberación y la identificación de cinco puntos priorizados para iniciar procesos de repoblamiento.
Según la agenda divulgada, el Gobierno contempla avanzar en la primera fase de liberación en julio, una vez se ajusten los protocolos técnicos y logísticos. También se ordenó la separación de machos y hembras y la suspensión temporal de procesos de incubación, como medida preventiva para controlar la sobrepoblación bajo cuidado humano mientras se concretan las liberaciones.
Aunque estas acciones representan una respuesta institucional, organizaciones ambientales y voces expertas insisten en que el seguimiento debe ser inmediato y verificable. El reto no está solo en alimentar y estabilizar a los ejemplares que permanecen en cautiverio, sino en garantizar que cualquier liberación responda a criterios científicos, cuente con hábitats adecuados y tenga monitoreo posterior.
La controversia vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de recuperar el Programa Nacional para la Conservación del Caimán Llanero, conocido como Procaimán, y de definir responsabilidades claras entre el Ministerio de Ambiente, la Universidad Nacional, Cormacarena, Unillanos y las demás entidades vinculadas. En una especie en peligro crítico, cada individuo perdido reduce las posibilidades de recuperación de una población que ya se encuentra al límite.









