El alcalde de Arauca, Juan Qüenza, anunció a través de su cuenta oficial de Facebook que el cierre del boquete abierto por el río Arauca en el sector de El Cubarro comenzó a mostrar efectos en algunas de las zonas afectadas por las inundaciones. Habitantes de sectores como Manhattan, El Recreo, 20 de Abril, Villa Linda, Piquetierra, Jerusalén, Llano Alto y algunas áreas de la vereda Monserrate han informado una disminución progresiva en los niveles del agua después de completarse el taponamiento.
La abertura sobre la ribera del río superaba inicialmente los 300 metros y permitió el ingreso de una gran cantidad de agua hacia comunidades rurales y sectores periféricos del municipio. Para contenerla fueron instalados miles de sacos con material durante varios días de trabajo, con participación de la Fuerza Pública, organismos de socorro, voluntarios, funcionarios y habitantes de la zona.
La intervención fue adoptada como una medida de mitigación frente al aumento del nivel del río Arauca y buscó limitar el flujo que continuaba ingresando hacia las áreas inundadas. Tras unir los extremos del boquete, la Alcaldía de Arauca mantuvo el seguimiento sobre los sectores afectados para observar el comportamiento del agua y evaluar los resultados de la contención.
Los reportes de la comunidad, sin embargo, no muestran una situación uniforme. Mientras habitantes de varios sectores señalaron que el nivel comenzó a descender, otras personas informaron que el agua permanecía estable, continuaba alta o aún no había disminuido en puntos de Villa Esperanza, Puerto Alegre, Brisas del Puente, La Ceiba, Fundadores y zonas cercanas al nuevo cementerio.
También se conocieron alertas sobre nuevas entradas de agua desde lagunas, caños y otros afluentes, así como reportes de crecientes en sectores ubicados aguas arriba. Esta situación obliga a mantener el monitoreo, pues el cierre del boquete reduce una de las entradas principales, pero no elimina los demás factores que pueden incidir en las inundaciones.
La medida permitió avanzar en la contención de la emergencia, aunque la recuperación dependerá del comportamiento del río, de las lluvias y de la capacidad de drenaje de cada sector. Las autoridades continúan con la evaluación de daños, la caracterización de las familias damnificadas y la atención humanitaria, mientras se determinan las intervenciones necesarias para disminuir el riesgo de nuevas afectaciones.








