Hace diez años, con una cámara web prestada, una señal de internet inestable y el sueño enorme de acercar la radio a más personas, nacía la página de Facebook de Meridiano70. Era 2015. En aquel momento, muy pocos creían que la radio pudiera expandirse en el universo digital; pero hubo alguien que sí lo vio venir: Adalberto Jaimes Ochoa, un hombre que creyó que las ondas hertzianas podían cruzar fronteras si aprendíamos a hablar también en video, en imagen, en contenido.
Con curiosidad, paciencia y una visión adelantada a su tiempo, Adalberto investigó, preguntó, ensayó. Compró una pequeña cámara Olympus con la que se tomaron las primeras fotos para nuestras redes. Luego llegó la icónica Sony Handycam, esa que aún conservamos como una reliquia viva, con la que grabamos horas y horas de historias, entrevistas, coberturas y transmisiones en vivo que aún circulan por las memorias de nuestra audiencia.
Pero nada de esto habría sido posible sin la mano de un amigo entrañable y cómplice de esta idea digital: William Wielman, quien ayudó a crear la cuenta y puso en marcha la primera transmisión con aquella webcam que solo necesitaba voluntad para funcionar. Más tarde, junto a Jesús Aníbal Giraldo, nuestro querido Pipo, empezamos a entender cómo llevar el sonido de la radio al mundo digital, cómo encontrar conexión en una Arauca donde hasta eso era un lujo, cómo sortear las limitaciones para hacer de cada intento una hazaña.
Así, comenzó todo. No con recursos, sino con ganas. No con certezas, sino con convicción. Y lo que en principio parecía solo una extensión digital de la radio, se convirtió poco a poco en un canal de expresión auténtico y sin filtros, capaz de narrar lo que somos, lo que sentimos y lo que soñamos ser.
Hoy, una década después de aquella primera transmisión con una webcam prestada, Meridiano70 cuenta con una de las capacidades técnicas más completas y profesionales de la región. Transmitimos con equipos de alta tecnología, producción en vivo, enlaces remotos, edición profesional y una infraestructura que nos permite estar a la altura de los desafíos actuales de la comunicación digital. Este crecimiento ha sido posible gracias al compromiso continuo por mejorar, por formar equipo y por mantener viva la responsabilidad de comunicar con calidad.
Meridiano70 no nació con las redes sociales. Este medio de comunicación tiene una historia que se remonta a hace 50 años, cuando la radio era el corazón de la palabra en Arauca. Medio siglo informando, acompañando y narrando el territorio con el pulso firme de la radio AM, con la cercanía de una emisora de la comunidad, hecha con y para su gente. De esos cincuenta años, diez han sido también digitales: una década en la que aprendimos a mirar, a grabar, a compartir, a dialogar desde otros lenguajes sin perder nuestra esencia. Diez años en los que la tecnología se volvió aliada, y la pantalla, un nuevo altavoz para seguir siendo lo que siempre hemos sido: un puente entre la realidad y la comunidad.
Pronto, a esta ilusión se sumaron nombres que marcaron historia: Crisma del Mar Tovar, junto a Manu Jiménez y Marcos Mora, condujeron un programa irrepetible: Irreverentes. No era solo entretenimiento, era una provocación necesaria, una tribuna para una juventud que exigía ser escuchada. A su lado, el aprendizaje con Daniel Zuluaga y Edgar Ariza nos abrió las puertas al mundo del marketing digital, y con ello la comprensión de otros procesos que aún usamos.
Como buenos disposicioneros, le apostamos a todo. Inventamos vainas. Hicimos de todo: entrevistas, eventos, sketch, documentales, concursos, rumbas, conferencias, festivales, fiestas patronales, parrandos y coleos. Todo fue una excusa para contar historias y sumar voluntades.
Y así se fueron sumando otros nombres: Daniel Gámez, Alvis García, Raymond Carrillo, Ruddy y Yeiky Tovar, Iván Méndez, Sofía Medina, Alexis Gómez, William Guadasmo, Cindy Martínez, Chepe Albán, Juliana Parra, Mara Rodríguez, Jesús Gil, Erika Álvarez… cada uno dejó su huella, su talento, su tiempo. Y junto a ellos, muchas otras personas valiosas que, aunque no las mencionamos una a una, también hicieron parte de este recorrido y aportaron con su energía, ideas y compromiso a lo que hoy somos. A todos, nuestro reconocimiento sincero.
También hicieron parte de este camino periodistas como Carmen Rosa Pabón, quien fue directora de noticias, y profesionales como Simón Cedeño, Eduardo Botero, Alexis Pérez, Juan Carlos Rosales, Nasser Cruz y Jhon Giraldo, quienes en distintos momentos aportaron con generosidad sus conocimientos y experiencia. A todos ellos, nuestro sincero reconocimiento por haber contribuido a lo que hoy somos.
Y a quienes aún nos honran con su cercanía y respaldo —aunque no estén vinculados directamente al equipo—, nuestro agradecimiento profundo: a Miguel Cardoza, que sigue siendo un valioso colaborador; a Castorila Galíndez, quien nos apoya en proyectos especiales con la misma pasión de siempre; y al maestro Jorge Nel Navea Hidalgo, historiador, periodista y fotógrafo de vasta trayectoria, cuya amistad y apoyo constante desde la Academia de Historia de Arauca nos inspiran y nos recuerdan el valor de contar nuestras raíces con dignidad y memoria.
Hoy siguen dando vida a esta página —y a la radio que la respalda— voces entrañables y sabias, referentes de nuestra identidad cultural: Patricia Mantilla, Gabriela Anave, Hugo Martínez, Rafael Padilla, Leonardo Pulido, y nuestros reconocidos cultores don Jaime García, don Martín Gaona, Ramón Gámez, Germán Anzola “Pechiche” y el maestro Oscar Quintero. Todos ellos, académicos, escritores, poetas, músicos, guardianes de la tradición, comparten con generosidad su experiencia y su profundo amor por Arauca y el joropo. Gracias a su entrega, Meridiano70 sigue llevando con orgullo la cultura llanera como estandarte de su trabajo. También agradecemos a Ramón Gómez, quien desde su programa sobre producción orgánica y soberanía alimentaria, aporta con constancia a este espacio comprometido con el territorio.
También queremos agradecer a los sacerdotes Padre Jhin Martínez, con quien iniciamos el espacio Mensaje de Vida, un encuentro diario con el evangelio y la esperanza, y al Padre Deison Mariño, quien hoy continúa esta misión, compartiendo palabras que fortalecen el espíritu y acompañan a nuestra audiencia cada mañana.
Y es justo reconocer que este equipo también se ha transformado gracias al impulso de nuevas generaciones que han crecido junto a esta página. Carlos Daniel Chía Pabón, quien comenzó muy joven y ha aprendido desde adentro lo que significa comunicar con autenticidad, es testimonio vivo de que se puede crecer con valores, con profesionalismo y con amor por el territorio. Hoy, su compromiso se refleja en la multiplicidad de funciones que asume con entrega: desde la administración de esta página, la creación de copys y publicaciones, la edición de videos, hasta la presentación de noticias y la cobertura de eventos. Su mirada creativa y su capacidad para adaptarse con responsabilidad a cada nuevo reto son parte de la fuerza que mantiene vivo este proyecto y lo empuja a seguir evolucionando.
Junto a él, Alberto Cadena, fotógrafo, editor y corresponsal, representa ese espíritu de entrega silenciosa pero poderosa. Con su talento y compromiso, ha hecho posible innumerables emisiones en vivo, tanto desde nuestra cabina como desde distintos rincones de Arauca, llevando nuestras voces a donde la audiencia nos espera.
Ambos representan a una generación que encontró en Meridiano70 no solo una oportunidad de servicio, sino una escuela de vida. Como ellos, muchos otros han pasado por esta casa y, desde distintas orillas, hoy hacen cosas maravillosas. A todos ellos, nuestro homenaje, porque su paso no solo dejó huella en nosotros, sino que también los ayudó a construir lo que hoy son.
Así como nosotros hemos crecido, esta cuenta también lo ha hecho: en años, en publicaciones, en experiencias compartidas y, por supuesto, en comunidad. Hoy celebramos no solo una cifra —más de 200 mil seguidores—, sino cada historia detrás de cada “me gusta”, cada comentario, cada vez que alguien nos compartió en su feed. Gracias a quienes nos siguen desde hace años, y también a quienes nos encuentran gracias al algoritmo o a una pauta: todos ustedes son bienvenidos.
Gracias a los miles de entrevistados, invitados y protagonistas que han prestado su voz, su rostro y su tiempo para construir este relato colectivo. Gracias también a nuestros clientes, a los aliados que han confiado en nuestra labor, a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales que han encontrado en nosotros un canal cercano para llegar al territorio, a los artistas, músicos y colectivos culturales que han hecho de este espacio una vitrina para su arte y su mensaje.
Pero, sobre todo, gracias a las comunidades que vieron en Meridiano70 un instrumento para alzar su voz, para ser escuchadas, para visibilizar sus luchas y —en muchos casos— para encontrar soluciones reales a sus necesidades. Gracias por leernos, por vernos, por escucharnos, por permitirnos formar parte de su cotidianidad. Esta cuenta no sería lo que es sin ustedes: quienes están, quienes han estado y quienes vendrán.
Mantener viva esta página durante una década no ha sido sencillo. Generar contenido a diario no es fácil. Contar historias no es fácil. Crear productos audiovisuales de calidad aceptable no es fácil. No es fácil complacer audiencias diversas. No es fácil contar lo malo con el debido respeto. No es fácil permanecer. Pero qué fácil es hablar de nuestra amada Arauca.
En estos diez años también hemos sido víctimas de ataques. No solo de los engañosos que se aprovechan de incautos, sino de quienes han intentado vulnerar la seguridad de esta cuenta para cerrarla, borrarla, eliminarla del mapa digital.
A ellos, también les damos las gracias.
Porque con cada intento, hemos aprendido a resistir, a reinventarnos, a cuidar lo importante. Gracias a esas adversidades, comprendimos que el verdadero valor está en lo que somos capaces de decirle a nuestra gente: que la cultura, la historia, la biodiversidad, las tradiciones, la palabra y la memoria son más fuertes que cualquier algoritmo.
Nos han enseñado, incluso sin querer, a vivir con una autocensura que duele, pero que a veces es necesaria para sobrevivir. A ellos, una vez más, les pedimos que desistan. Ya no somos una amenaza para los intereses oscuros. Ahora somos letales contra el olvido, porque nuestra misión es evitar que nuestra esencia se pierda. Porque si algo tiene la llaneridad es que resiste, suena, vive.No guerreamos, no batallamos. Solo queremos seguir siendo lo que somos:
Meridiano70, la radio que se siente y se ve.









