En la madrugada del lunes, el senador Miguel Uribe Turbay, de 39 años, falleció en la Fundación Santa Fe de Bogotá, donde permanecía internado desde el 7 de junio tras resultar gravemente herido en un atentado ocurrido en la localidad de Fontibón, durante una actividad proselitista en el barrio Modelia. A pesar de haber enfrentado complicaciones neurológicas y sometido a múltiples intervenciones de emergencia, su estado clínico se fue deteriorando progresivamente, afectado, entre otros factores, por un sangrado intracerebral y edema cerebral persistente.
El ataque fue perpetrado por un joven de entre 14 y 15 años, capturado inmediatamente tras el hecho. La Fiscalía ha vinculado el atentado a una red criminal, con al menos diez personas implicadas, seis de las cuales ya enfrentan medidas judiciales; entre ellas, un presunto autor intelectual conocido como ‘El Costeño’.
Durante su recuperación, miles de colombianos se movilizaron en marchas silenciosas y vigilias frente a la clínica, expresando solidaridad y rechazo a la violencia política. Su esposa, María Claudia Tarazona, expresó públicamente su dolor con un mensaje cargado de amor y promesas hacia sus hijos.
Uribe Turbay provenía de una familia con fuerte presencia política e institucional: era hijo de la periodista Diana Turbay, asesinada en los años noventa tras su secuestro, y nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala. En su trayectoria pública, fue concejal de Bogotá, secretario de Gobierno de la capital y, desde 2022, el senador más votado por el Centro Democrático; además, ostentaba una maestría en Administración Pública de Harvard.
La muerte del senador ha sido lamentada por líderes de todos los sectores políticos, que la han descrito como un golpe al futuro de la democracia y una afrenta a la libertad política en Colombia.









