El Gobierno Nacional comenzó a emitir recomendaciones de ahorro energético ante la posible llegada del Fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026, una situación que podría aumentar el consumo de energía en distintas regiones del país y generar nuevos retos para los hogares y entidades públicas.
A través de la Circular 40021 de 2026, el Ministerio de Minas y Energía pidió a las entidades de la Rama Ejecutiva adoptar medidas de uso eficiente de la energía, entre ellas fortalecer el trabajo en casa, reducir el uso de aire acondicionado, aprovechar la ventilación natural y establecer metas verificables de ahorro.
La decisión se da luego de alertas emitidas por organismos climáticos sobre una probable llegada del Fenómeno de El Niño hacia finales de año, un evento que suele traducirse en altas temperaturas y mayor demanda de energía eléctrica, especialmente en regiones cálidas como Arauca.
En el caso de los hogares, la situación también despierta inquietudes. Durante temporadas de calor es común que aumente el uso de ventiladores, aires acondicionados y sistemas de refrigeración, lo que puede reflejarse en un incremento del consumo y, en consecuencia, del valor de las facturas mensuales.
La preocupación no es menor en departamentos donde ciudadanos han manifestado inconformidad por los costos del servicio eléctrico y las dificultades para asumir pagos mensuales. En Arauca, por ejemplo, usuarios han expresado reiteradamente molestias por el incremento en los recibos y por las suspensiones del servicio cuando no se logra pagar a tiempo.
Aunque el Ministerio insiste en que el ahorro energético debe convertirse en una práctica permanente y no únicamente en respuesta a una contingencia climática, la eventual llegada de El Niño también abre preguntas sobre el impacto económico que podría tener para miles de familias en regiones donde el calor obliga a un mayor consumo de energía.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, aseguró que el uso eficiente de la energía debe hacer parte de la cultura ciudadana y de las entidades públicas, no solo para enfrentar fenómenos climáticos, sino también para reducir costos y avanzar hacia el uso de energías limpias.








