Venezuela continúa enfrentando una compleja emergencia humanitaria seis días después de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país el pasado 24 de junio. De acuerdo con el balance más reciente de las autoridades venezolanas, la tragedia deja al menos 1.719 personas fallecidas, 5.034 heridas y 15.866 familias damnificadas, mientras continúan las labores de asistencia y recuperación en las zonas más afectadas.
Las autoridades también reportan graves afectaciones en infraestructura. Hasta ahora, 855 edificios presentan daños estructurales y 189 colapsaron completamente. Sin embargo, estimaciones satelitales citadas por organismos internacionales advierten que el número de edificaciones dañadas o destruidas podría superar las 58.000, reflejando la magnitud real del desastre.
Ante el deterioro de la situación, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ordenó la suspensión de clases por una semana y conformó una comisión de emergencia para evaluar viviendas, priorizar reubicaciones y acelerar la atención a las familias afectadas.
Uno de los mayores focos de preocupación ahora es la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el riesgo de brotes de enfermedades debido al colapso parcial del sistema sanitario, la escasez de agua potable y las difíciles condiciones en los albergues. Según el organismo, hospitales y centros asistenciales operan bajo alta presión por la creciente demanda de atención médica.
Además, ACNUR (la Agencia de la ONU para los Refugiados) alertó sobre un rápido deterioro de la situación humanitaria en las zonas golpeadas por el sismo, marcado por escasez de alimentos, fallas en los servicios básicos y crecientes riesgos para la población desplazada.
En medio de la emergencia, la ayuda internacional continúa llegando al país. Estados Unidos confirmó la reactivación operativa del puerto de La Guaira para facilitar el ingreso de suministros y equipos de asistencia. Por su parte, Colombia mantiene vuelos humanitarios hacia Venezuela y confirmó que al menos 19 colombianos continúan desaparecidos, mientras avanzan las labores de búsqueda y repatriación.
Con más de 600 réplicas registradas desde el primer terremoto, las autoridades mantienen el monitoreo permanente, mientras miles de familias permanecen fuera de sus hogares a la espera de ayuda, refugio y condiciones seguras para regresar.









