Entró en vigor el bloqueo en el estrecho de Ormuz que restringe el tránsito de buques con origen o destino en Irán, en medio de un escenario de alta tensión geopolítica en la región del Golfo Pérsico.
La medida fue anunciada por Estados Unidos tras el fracaso de recientes negociaciones con Irán y contempla la intercepción de embarcaciones vinculadas a puertos iraníes, mientras que el resto del tráfico marítimo podrá continuar su tránsito por esta vía estratégica.
Desde Irán, autoridades militares calificaron la decisión como una acción ilegal y advirtieron que cualquier presencia militar en la zona será considerada una provocación, lo que incrementa el riesgo de una escalada en el conflicto.
El impacto de la medida se reflejó de inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo superó los 100 dólares por barril, en medio de la incertidumbre sobre el suministro global, teniendo en cuenta que por el estrecho de Ormuz circula cerca de una quinta parte del crudo mundial.
En paralelo, países europeos han manifestado su preocupación por la situación y avanzan en la evaluación de mecanismos para garantizar la navegación en la zona, mientras se mantiene la expectativa sobre la evolución del conflicto y sus efectos en la economía global.









