Las intensas lluvias registradas durante las últimas horas en el piedemonte araucano desencadenaron una cadena de emergencias que mantiene en alerta a las autoridades y comunidades de varios municipios del departamento. Crecientes súbitas, riesgo de avalanchas, inundaciones, pérdida de banca y el colapso de un puente militar han afectado la movilidad y elevado el nivel de riesgo para la población.
Uno de los primeros llamados de prevención fue emitido por el secretario de Gobierno y Convivencia Ciudadana de Tame, José Manuel Hernández, quien alertó sobre una posible avalancha en el río Lopeño, afluente ubicado en el piedemonte del municipio. El funcionario pidió a las comunidades asentadas en sus riberas mantenerse alejadas del cauce, evitar cruzar el río y permanecer atentas a las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo, mientras continúa el monitoreo permanente del comportamiento del afluente.
A medida que avanzó la jornada, las lluvias también provocaron una fuerte creciente del río Cusay, especialmente en el sector de la vereda Pie de Cerro, donde el aumento del caudal fue evidente en inmediaciones de la finca El Retiro. Debido a que este afluente desemboca en el río Arauca, las autoridades advirtieron sobre la posibilidad de que la creciente genere afectaciones aguas abajo en municipios como Fortul, Tame, Arauquita y Arauca, razón por la cual se intensificó el seguimiento sobre el comportamiento de la cuenca.
La emergencia comenzó a extenderse hacia otros sectores del departamento. Habitantes de la vereda Clarinetero, en zona rural del municipio de Arauca, reportaron el ingreso del agua a algunos sectores cercanos al río Arauca y expresaron preocupación por el incremento acelerado del nivel del afluente, situación que también mantiene bajo vigilancia a comunidades del sector Manhattan y otras poblaciones ribereñas. Las autoridades recordaron que el río Arauca recibe el aporte de numerosos tributarios nacidos en la Cordillera Oriental, entre ellos los ríos Cobaría, Cubugón, Bojabá, Banadía y Cutufí, cuyos caudales aumentan significativamente durante la temporada invernal antes de llegar a la llanura araucana.
Mientras aumentaban las alertas hidrológicas, las lluvias comenzaron a afectar seriamente la infraestructura vial del piedemonte. Inicialmente fue reportada la pérdida de banca en el sector del puente La Cabuya, situación que obligó al cierre total de la Ruta de la Soberanía en sentido hacia Pamplona. La erosión ocasionada por la fuerza del agua también hizo necesaria la evacuación preventiva de una vivienda ubicada junto al corredor vial, mientras las autoridades recomendaron utilizar como ruta alterna el trayecto Chinácota -Toledo.
Horas después, la situación se agravó con el colapso del puente militar instalado sobre el sector Caño Negro – Bojabá, estructura que había sido construida por el Ejército Nacional tras la caída del puente original durante la temporada invernal de 2015. El aumento súbito del caudal provocó la falla de la estructura metálica, dejando completamente interrumpida la comunicación terrestre entre Arauca y los departamentos de Norte de Santander y Santander por la Ruta de la Soberanía, uno de los corredores estratégicos para el transporte de pasajeros, alimentos, combustibles y mercancías.
La emergencia mantiene desplegados a organismos de socorro, Consejos Municipales de Gestión del Riesgo, autoridades viales y unidades del Ejército Nacional, que realizan evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y definir las acciones que permitan restablecer la movilidad de forma segura. Entretanto, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para evitar desplazamientos por las zonas afectadas, no intentar cruzar ríos o quebradas con altos niveles de agua y mantenerse informada únicamente a través de los reportes oficiales, mientras persisten las lluvias sobre el piedemonte araucano y la Cordillera Oriental.








