El Partido Demócrata recuperó el control del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre de 2026. Las proyecciones de Associated Press confirmaron que la oposición consiguió las mayorías necesarias en ambas corporaciones, un resultado que modificará el equilibrio de poder durante los dos últimos años del mandato del presidente Donald Trump.
En el Senado, los demócratas arrebataron al Partido Republicano al menos siete escaños en Texas, Iowa, Kansas, Ohio, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Entre las victorias más destacadas figuran James Talarico en Texas, Josh Turek en Iowa y Sherrod Brown en Ohio. Los resultados también incluyeron triunfos en estados que tradicionalmente habían favorecido a los republicanos.
En la Cámara de Representantes, donde se disputaron los 435 escaños, el Partido Demócrata superó los 218 puestos necesarios para alcanzar la mayoría. La oposición recuperó más de veinte distritos que estaban en manos republicanas, incluidos territorios donde Trump había obtenido ventajas importantes durante las elecciones presidenciales de 2024. Aunque continuaba el conteo en varias circunscripciones, las proyecciones ya permitían establecer el cambio de control legislativo.
La jornada electoral también dejó victorias demócratas en varias gobernaciones. En Texas fue elegida Gina Hinojosa; en Ohio, Amy Acton; en Georgia, Keisha Lance Bottoms; y en Iowa, Rod Sand. Estos resultados ampliaron los avances del partido más allá del Congreso y modificaron el panorama político en varios estados.
Según los análisis iniciales y las encuestas a votantes de Associated Press, el costo de vida, la inflación y las preocupaciones por la situación económica influyeron en las decisiones del electorado. También se identificó el interés de una parte de los votantes en establecer mayores controles legislativos sobre la administración Trump. Estos factores contribuyen a explicar el resultado, aunque las motivaciones variaron entre estados y grupos de electores.
El presidente Donald Trump reconoció las victorias demócratas, pero rechazó que los resultados debieran interpretarse como una derrota personal. También cuestionó el desempeño de algunos candidatos republicanos. Mientras tanto, los dirigentes de ambos partidos comenzaron a evaluar las consecuencias de una nueva composición del Congreso.
Con las mayorías en ambas cámaras, los demócratas tendrán capacidad para bloquear proyectos legislativos impulsados por la Casa Blanca, promover investigaciones parlamentarias y ejercer mayor control sobre las decisiones presupuestales. En el Senado también podrán intervenir en la aprobación de nombramientos presidenciales, mientras que Trump conservará sus facultades constitucionales, incluido el veto a proyectos de ley.
El nuevo Congreso asumirá funciones el 3 de enero de 2027. A partir de entonces, Estados Unidos entrará en una etapa de gobierno dividido que podría incidir en las negociaciones sobre inmigración, presupuesto, política exterior y relaciones internacionales, incluidas las decisiones de Washington relacionadas con América Latina y Colombia.








