Una operación militar contra un presunto campamento del ELN en el estado Apure, Venezuela, dejó al menos 23 personas muertas, según el balance más reciente divulgado por la organización FundaRedes. El ataque ocurrió el viernes 30 de octubre en una zona fronteriza con Colombia y habría sido ejecutado por fuerzas venezolanas mediante helicópteros artillados y drones, con apoyo de inteligencia estadounidense.
La operación se desarrolló cerca de Buena Vista del Meta, en el municipio Pedro Camejo, al suroccidente de Apure, en una zona próxima al departamento colombiano de Vichada. De acuerdo con las versiones recogidas por la agencia AFP y medios venezolanos, el objetivo era una instalación utilizada por integrantes del ELN. Los reportes iniciales señalaron nueve fallecidos, cifra que posteriormente aumentó a 19 y, según la información publicada este 4 de noviembre por el diario El País, llegó a 23.
Juan Francisco García, coordinador de FundaRedes en Apure, informó que varios cuerpos fueron trasladados a San Fernando de Apure para los procedimientos de identificación. Periodistas venezolanos de la Alianza Rebelde Investiga lograron identificar a ocho de las víctimas, entre ellas dos colombianos y cuatro mexicanos, según los registros consultados en instalaciones médicas y funerarias. Sin embargo, todavía no existe un balance oficial de fallecidos y heridos, ni se ha establecido públicamente la identidad de todas las personas afectadas.
La agencia AFP informó que el ataque habría sido preparado durante aproximadamente un mes. Una fuente militar vinculada con el operativo señaló que se utilizaron helicópteros artillados y drones para atacar el campamento ubicado en una zona boscosa. Según esa versión, los ocupantes fueron sorprendidos durante la operación. Las autoridades venezolanas no han divulgado un informe detallado sobre los medios empleados ni las unidades militares participantes.
La posible colaboración de Estados Unidos constituye uno de los aspectos más relevantes del caso. Según una investigación publicada por The New York Times y retomada por El País, cuatro funcionarios estadounidenses señalaron que Washington proporcionó apoyo de inteligencia y drones para la operación. Un alto mando militar venezolano también confirmó el ataque al medio estadounidense. No obstante, todavía no se ha aclarado públicamente quién controló los drones utilizados ni el alcance exacto de la participación norteamericana.
El ministro del Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, informó sobre el despliegue de investigadores para esclarecer las muertes registradas en el estado Apure, que calificó como “extrañas”.
La operación ocurre en un territorio donde organizaciones especializadas han documentado durante años la presencia de estructuras del ELN. Investigaciones de InSight Crime y reportes de organizaciones de derechos humanos señalan que esta organización mantiene redes de movilidad, control territorial y actividades ilegales en sectores fronterizos de Venezuela, incluidos Apure, Amazonas, Táchira y Zulia.
La presidenta de la organización Control Ciudadano, Rocío San Miguel, advirtió que el ataque podría representar un cambio en la actuación de las fuerzas militares venezolanas frente al ELN. También señaló el riesgo de desplazamientos y represalias que podrían afectar a comunidades de la frontera. Por su parte, el investigador Gerson Arias, de la Fundación Ideas para la Paz, explicó que una mayor presión militar en territorio venezolano podría obligar a la organización a reorganizar sus estructuras, aunque un solo operativo no significa el desmantelamiento de su presencia en ese país.
Mientras avanzan las investigaciones, permanece pendiente una explicación oficial de las autoridades venezolanas sobre las circunstancias del operativo, la identidad de las víctimas, la participación de fuerzas extranjeras y las medidas adoptadas para proteger a las comunidades cercanas a la zona del bombardeo.









